Reflexionemos los insights anteriores. Comencemos
La experiencia de María
María una mañana despertó sintiendo una pequeña molestia en la garganta. Ella no le prestó mucha atención, ella pasó el día con toda normalidad.
Por la noche, cuando decidió doblar antes de dormir la ropa de Pedro y Ricardo, comenzó a recordar el dolor de garganta. “¿y qué fue del dolor de garganta?...” Al cabo de varios minutos su dolor regresó, pero regresó con mayor intensidad que no podía hablar, no lograba emitir ningún sonido, ella saltaba con una impactante tos.
Este micro ejemplo, tiene dos reflexiones entrelazadas, por un lado, nuestros pensamientos crean nuestro universo físico, y por el otro se pone en práctica la Ley de Atracción, atraemos aquello que estamos pensando/sintiendo.
Tenemos un increíble poder; el poder que tienen nuestros pensamientos, María creó un dolor de garganta intenso y muy molesto. Cumpliéndose que “nuestros pensamientos crean realidad” y se cumple la ley de la atracción!
Esto es importante: Cuando no prestamos atención a nuestros pensamientos, estamos abriendo la puerta a todo aquello que tememos, aquello que no queremos en nuestras vidas, como mi intenso dolor de garganta. Una simple expresión como: ¡No me digas eso, me va a dar un infarto! ¡Me muero! ¡Si me mojo me enfermo! Son llamados que hacemos inconscientemente a esa realidad enfermiza. Hay otros casos, que nos alejan de toda prosperidad de bien, vivimos aterrados como por ejemplo: “He fallado por completo, “cualquier otro podría hacerlo”, “esto sólo me pasa a mí”; “He fallado por completo, “cualquier otro podría hacerlo”, “esto sólo me pasa a mí”; “Me estoy haciendo vieja y enferma”. Con este tipo de pensamientos, generamos un automático.
Actualmente es reconocido por innumerables especialistas que el cerebro interpreta de forma automática todo lo que pensamos y vamos un poco más allá, de todo lo que nos rodea y, aunque un porcentaje de los mensajes que nos ofrece el entorno son positivos y útiles, existen otro que no lo son tantos y que nos pueden confundir, atrayendo a nosotros realidades alejadas de todo bienestar.
Ejemplo de esto, lo escuché hace años en una publicidad de radio, la locutora expresaba algo así: “Todas las mujeres estamos sufriendo cáncer de mama” (cancelado y trasmutado hacia luz perfecta), desde ese instante, comencé a observar como en Venezuela el índice de esta enfermedad se propagaba, incluso la locutora, desde ese día en que escuché la publicidad, eliminé de mi vida la radio y la televisión con propagandas. Soy una observadora consciente de los mensajes de los locutores y publicistas. Ellos inconscientemente han colaborado a enfermar al colectivo.
Otro aspecto, que me gustaría comentar, en el caso de la Radio y Televisión y me gustaría que observaran y comprobaran si mis apreciaciones son ciertas o no. El lenguaje/mensaje no solo ha enfermado el colectivo físicamente sino también lo ha enfermado emocionalmente, bajando la calidad del lenguaje y la educación, generando a lo largo de dos décadas, un vocabulario soez, vulgar, ordinario que nada aporta a SER mejores. Con esto, no quiero generalizar a todos los publicistas y locutores, sino crear un llamado de atención de los mensajes que trasmiten, que no solo repercuten en ellos mismo, sino en todo el colectivo. Somos creadores de realidades y somos responsable de todo aquello que sale de nuestros pensamientos y boca.

