Pensamientos negativos automáticos

Chica, Tiempo, Presión De Tiempo, Preocupado

Muchos psicólogos han estudiado en profundidad lo que se conoce como “pensamientos negativos automáticos” (conocidos en el mundo como ANT, por sus siglas en inglés –automatic negative thoughts–): ideas perniciosas que aparecen en nuestra cabeza sin que las busquemos y constituyen una peligrosa fuente de emociones perturbadoras. Hay psicólogos que han ido más allá, estudiando el colectivo, y los mensajes publicitarios. Cuidemos lo que escuchemos en nuestro mundo interior y nuestro mundo exterior.

Todos estos pensamientos negativos (internos y externos) están saboteando lo mejor de nosotros mismos y, si no sabemos controlarnos, acabarán creando una situación de inseguridad, ansiedad e ira que, a su vez, generan nuevos “pensamientos negativos automáticos”.  Creando así, un lamentable círculo vicioso del que no es fácil salir, en el que los pensamientos negativos se repiten una y otra vez.

Observar nuestros pensamientos y comprender la ley de la atracción nos lleva a mantener el control de nuestra vida. 

Este es el primer paso, aunque todos los pasos están interconectados; si prestamos atención, somos nosotros quienes decidimos con nuestros pensamientos qué experiencias queremos tener. Es por ello, que es tan importante ser conscientes de lo que pensamos, de lo que sentimos y de cómo actuamos.

Cuando logramos identificar todos estos pensamientos, y los analizamos en frío y con cautela, lograremos entonces darnos cuenta de lo ridículo que resulta y cuánto daño nos pueden causar.

Nuestro bienestar dependerá en gran medida de que aprendamos a observar e identificar los pensamientos perniciosos, de esta manera podremos relativiza su importancia. Es decir, tomando consciencia de nuestros pensamientos asumiendo una actitud que mitiga su propia respuesta. Evitando la dramatización; nuestro conocimiento y observación consciente logra en nosotros un saludable y equilibrado sentido de la relativización. Así, las situaciones/pensamientos no perturbaran nuestro estado de ánimo y nuestra mente/pensamiento recupera su punto de quietud y equilibrio. Somos más conscientes y maduros, y desaparece la reacción desmesurada de la mente y los actos. Este signo de una vida espiritual es saber relativizar, esto no quiere decir, en absoluto, minimizar una situación importante o grave, sino saberla encarar con un ánimo estable y con el entendimiento claro y penetrativo.

Meba


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